Con el objetivo de promover prácticas y tecnologías disponibles para el manejo de suelo y agua, la agencia de extensión de La Libertad del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) presentó una parcela demostrativa con cultivo de maíz a los agricultores del cantón Santa Lucía, municipio de Chiltiupán, en La Libertad.

Este esfuerzo se da en el marco de la “Alianza Nacional por el Suelo – El Salvador”, de la que CENTA es el punto focal y coordina actividades junto con Catholic Relief Service (CRS), socio estratégico que colabora para reforzar la iniciativa agrícola, y contribuir a la conservación, recuperación y devolverles fertilidad y sostenibilidad a los suelos.

A la presentación se dieron cita más de 30 agricultores para observar la parcela demostrativa versus una testigo de 2,000 metros cuadrados y, que fueron supervisada por los extensionistas Néstor Madrid y Álvaro Alas, e implementada por Bartolo Pérez y Manuel Menjívar, quienes intercambiaron sus experiencias sobre el manejo agroecológico y tradicional.

Los extensionistas señalan que en la parcela demostrativa realizaron prácticas como: incorporación de rastrojo previo a la siembra de maíz, práctica agronómica de distanciamiento de siembra, uso de biofertilizante como inoculante de semilla, uso de abonos verdes, prácticas de despunte, deshoje y dobla de maíz y manejo de rastrojo para la siembra de frijol.

Manuel Menjívar manifestó su motivación de cultivar una parcela demostrativa de 2,000 metros cuadrados de maíz, pues ofrece beneficios  tanto al productor como en lo ambiental y económico, “con las indicaciones del CENTA realicé previo a la siembra el manejo de rastrojos, usé micorriza en la semilla, hice limpieza manual (chapoda), dos fertilizaciones, usé insecticida M-5 (repelente orgánico), frijol canavalia (abono natural) a los 20 días después de la siembra y al momento de la dobla se hizo deshoje y despunte”, expresó.

Aseguró que los costos de producción de la parcela demostrativa son de $125.00 dólares, que incluye la compra de semilla, limpieza manual, insumos orgánicos, productos para la fertilización y aplicación de foliares, acciones que se dan bajo el enfoque de Agua y Suelo para la Agricultura (ASA).

En cambio, el productor Bartolo Pérez, mencionó que no utilizó ninguna tecnología en el maíz, gastó más de $157 dólares por la compra de agroquímicos y la parcela fue manejada de acuerdo a su experiencia.

Para Néstor Alfonso Madrid, coordinador de la agencia CENTA La Libertad, lo que se busca enseñar con estas parcelas demostrativas es que los productores comprueben la factibilidad de aumentar la porosidad del suelo, restaurarlo biológicamente a través del manejo de cobertura permanente, aumentar la infiltración y rotación de cultivos para un suelo saludable.

“Lo que buscamos que el agricultor tenga un cambio de paradigma, de lo tradicional a nuevas tecnologías y, manejen prácticas que mejoren la productividad agrícola del suelo y el agua”, finalizó Madrid.

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