Más de 80 personas, entre caficultores y técnicos de entidades de apoyo al sector participaron en una capacitación sobre cambio climático y el cultivo del café. En este encuentro conocieron sobre la huella de carbono, para adoptar prácticas amigables con el medio ambiente durante el proceso de cultivo y producción, ya que en un corto plazo será exigido para exportadores de café por parte de compradores internacionales.

El evento fue organizado en el marco del Programa Centroamericano de Gestión Integral de la Roya del Café (PROCAGICA), que es implementado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) con el asesoramiento técnico y acompañamiento en el campo del CENTA-Café, institución del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). La actividad fue presidida por el ministro de Agricultura, Orestes Ortez y el representante del organismo regional en El Salvador, Mario Aldana.

Uno de los objetivos de la jornada fue conocer las acciones que realizan las instituciones nacionales en función de la medición, regulación y propuestas existentes en relación a la huella de carbono (huella ambiental).

“El café ha significado mucho en empleo, generación de divisas y un aporte inconmensurable al clima, a la biodiversidad, a la recarga hídrica. Por ello, actividades como la que ahora desarrollamos reviste singular importancia. Lo estratégico es crear condiciones de adaptación al cambio climático, crear las capacidades de generar resiliencia y seguir produciendo este producto de excelencia”, expresó el ministro Ortez.

Durante el evento, el titular del MAG destacó que “El Salvador produce uno de los mejores cafés del mundo, por eso es que el 70% se vende como café de calidad. Nuestro país es líder en la calidad de café en esta región y en el mundo entero”.

Mario Aldana, representante del IICA en El Salvador, señaló que la política pública del gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, tiene claro que los beneficiarios deben ser los pequeños productores. Por ende, trabajar alrededor de ellos es como se irán mejorando sus condiciones de vida. Sobre todo, porque está vinculado a la producción, al mercado interno y externo, también a la agricultura familiar y la seguridad alimentaria.

“He venido para poder aprender sobre la huella de carbono o la huella ambiental, parece ser que en otros países ya empiezan a exigir un cuido más sostenible de los recursos naturales, y eso tiene que ver mucho con los procesos de producción, en este caso del café. Los productores tenemos que ir haciendo prácticas más amigables con la naturaleza”, sostuvo María Ortiz, de la Alianza de Mujeres de Café.

Por su parte, Omar Flores, presidente de la Asociación Cafetalera de El Salvador agradeció el desarrollo del evento y recalcó que el bosque cafetalero es donde se recolecta el agua para los mantos acuíferos. Enfatizó que es ahí donde está la biodiversidad que protege la fauna y flora, ya que el cafetal transforma el bióxido de carbono en oxigeno.

“La capacitación es importante porque la huella de carbono, que vamos a ver ahora, es una exigencia que en el 2020 se va a comenzar a exigir a las exportaciones de café”, agregó Flores.

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