El MAG a través de CENTA entregó el informe Nacional sobre El Estado de la Biodiversidad para la Alimentación y la Agricultura de El Salvador, al representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en El Salvador, Dr. Alan González, con el objetivo que sea enviado a la sede central, en Roma, y que como país quedemos plasmados en el informe mundial sobre la biodiversidad.

Con el objetivo de compartir y difundir los resultados del informe nacional sobre el estado de la biodiversidad de El Salvador, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) a través del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA), presentó en el Círculo Militar de San Salvador, el documento que describe la información de la diversidad genética para la seguridad alimentaria y la agricultura del país.

En la presentación del documento participó el asesor del despacho del MAG, Lic. Wilfredo Rubio, acompañado por el Representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en El Salvador, Dr. Alan González y el gerente de Investigación de CENTA, Manuel Osorio.
El informe presentado contiene el inventario de variedades nativas y especies existentes en el país, que contribuyen a la seguridad alimentaria de la población, entre ellas:

  • 417 materiales criollos y mejorados que forman parte de los recursos fitogenéticos.
  • 22 especies forestales.
  • Recursos acuáticos (26 especies de peces, 7 de moluscos y 8 de crustáceos).
  • Recursos zoogenéticos (54 entre bovinos, aves, porcinos, caprinos, abejas).
  • 21 materiales de hongos comestibles.

El informe ha sido orientado en el área ecológica, económica, genética, social, científica y educativa, lo que determina una búsqueda de información en cuanto al manejo y conservación de los sistemas de producción de recursos genéticos, lo que ha permitido elaborar el estado del manejo, conservación y utilización sostenible de los recursos genéticos en El Salvador.
Algunas de las recomendaciones de los expertos están orientadas para instituciones de investigación y desarrollo de tecnologías, que deberán impulsar la caracterización de materiales nativos para fomentar su uso sostenible y la utilización en programas de fitomejoramiento y así como también generar materiales resistentes al cambio climático.

Sonia Solórzano, técnica del CENTA, explicó detalles del informe nacional sobre el estado de la biodiversidad para la alimentación y la agricultura. “Hay cambios sustanciales, porque hay varias especies que no se observan en los campos, lo cual se debe probablemente a las mismas actividades antropogénicas, es decir pérdida por la construcción de viviendas o carreteras, entre otros que han llevado a la sobre explotación o subutilización de muchas especies vegetales”.

Según la experta, hay instituciones del Estado que están trabajando con la Mesa Indígena de Diálogo y Consulta para Fortalecer el Desarrollo Sostenible, integrada por diferentes líderes de comunidades y representantes de organizaciones indígenas.
En el evento hubo exposición por parte de los expertos sobre los recursos zoo genéticos, proyecto de extensión y mejoramiento de la acuicultura de moluscos, manejo, conservación y utilización sostenible de los recursos fitogenéticos.

La construcción de este documento técnico estuvo a cargo de expertos del CENTA, MAG, Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), docentes de las Universidades de El Salvador y Matías Delgado, Escuela Nacional de Agricultura (ENA) y Asociaciones de productores de semilla, en la que han brindado directrices para el manejo, conservación y utilización sostenible de los recursos genéticos en El Salvador.

Este ha sido editado desde la visión del Plan Quinquenal de Desarrollo 2014-2019 del Gobierno de El Salvador, el cual propone conservar, manejar y utilizar en forma sostenible, los recursos genéticos nativos, así como reforzar los planes estratégicos a través de una apuesta a la recuperación de los conocimientos tradicionales y al fortalecimiento del uso de semilla criolla. Así como también, al fortalecimiento de los niveles de soberanía y seguridad alimentaria, en la que se impulsa programas científicos-tecnológicos para restaurar y conservar los servicios ecosistémicos.

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