El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de la agencia de extensión del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA), en Chalatenango, desarrolló una gira de observación en el caserío El Pilón, cantón Candelaria, municipio de Comalapa, para conocer los resultados de la implementación de prácticas de manejo de suelo y agua (ASA) en sistemas de producción de maíz y frijol, en coordinación con Catholic Relief Services (CRS).

En la actividad participaron cerca de 40 productores de las comunidades La Junta, Candelaria, El Morro y Guachipilín, y se desarrolló en la propiedad de Lupario Guerra, quien trabajó dos parcelas con el híbrido de maíz H-59. Una fue tratada tradicionalmente y la otra aplicando tecnologías para el mejoramiento de los suelos.

Durante la gira, los productores observaron y constataron los resultados de primera mano que al incorporar tecnologías apropiadas mejoran las producciones, se contribuye a que los recursos no se sigan degradando y se minimizan los costos para las familias productoras.

De acuerdo a Bernardo Aguilar Monge, coordinador de la gira y extensionista de CENTA Chalatenango, en la parcela demostrativa de 2,000 metros cuadrados se incorporó alrededor de siete tecnologías, iniciando con el análisis de suelos, incorporación de cal (para bajar la acidez del suelo de acuerdo a los resultados de los análisis), siembra de canavalia (abono natural que incorpora nutrientes), aprovechamiento de rastrojos, aplicación de abono foliar, incorporación de nitrógeno, deshoje y despunte del maíz.

Los resultados observados fueron contundentes, “en la parcela donde se aplicó las tecnologías ha habido una mejor formación de la mazorca y del grano, y donde no se aplicó la tecnología hay mucha mazorca vana, que no llenó, a pesar que es el mismo material utilizado, el H-59”, además hay más vulnerabilidad a que las plagas ataquen, explicó Aguilar.

El técnico destacó la importancia de realizar los análisis de suelos, pues es un dato certero sobre cómo se debe tratar el recurso. En el caso puntual del municipio, el factor común es la acidez de los suelos, por lo que se realizó el encalado (incorporación de cal), asimismo se le incorporó nitrógeno, y en esta oportunidad no hizo falta agregarle fósforo pues los resultados así lo dictaminaron.

Lupario Guerra, del caserío el Pilón, es un productor de subsistencia atendido por el CENTA desde hace dos años, y reconoce que la cosecha de este año será incrementada, pues “los resultados que observé son mejores, el trato que se le dio al suelo hizo la diferencia y el próximo año haremos nuevamente análisis de suelos y veremos que tanto ha mejorado”.

Parte de su mejoría también es el resultado de las buenas prácticas agrícolas que ha adoptado, la no quema, la incorporación de restrojos, estiércol de ganado y gallinaza. Guerra espera sacar aproximadamente 50 quintales de maíz, y respecto al cultivo del frijol recién sembrado sus expectativas son positivas.

Bertila Galdamez, del cantón Candelaria, es una productora de granos básicos y hortalizas que quedó satisfecha con los resultados observados, y en las próximas épocas de siembra aplicará las tecnologías recomendadas para obtener resultados positivos. “Agradezco al CENTA por la ayuda técnica que nos dan, también voy a incorporar la canavalia para nutrir los suelos e incorporaré los rastrojos para guardar humedad en los suelos”, expresó.

La agencia CENTA Chalatenango también ha desarrollado otras dos giras de observación en el Cantón Los Naranjos, municipio de Las Vueltas; y en el municipio de Concepción Quezaltepeque, donde se instauraron otras parcelas demostrativas con tecnologías de manejo de suelos.

La proyección es que, con estas buenas prácticas agrícolas, y sobre todo minimizando los agroquímicos, en tres años se perciban resultados más contundentes, suelos con mejor infiltración y que estos hayan recuperado los nutrientes y su productividad.

(Visitada 93 veces, 1 visitas hoy)