El programa de compras gubernamentales de semilla de maíz y frijol a los productores locales ha generado impactos positivos como la generación de empleos, garantía de la seguridad alimentaria, incremento de los niveles en la producción de granos básicos, promoción y fortalecimiento en la capacidad técnica, productiva, y empresarial de los pequeños productores para que puedan competir y acceder al mercado de compras públicas.
A esa conclusión llegaron la Fundación Salvadoreña para la Reconstrucción y el Desarrollo (REDES), Asociación Mangle, Asociación Oxfam en El Salvador y ECOVIVA en la investigación “Cultivando Semillas para la Seguridad Alimentaria en El Salvador, en la cual se realiza un análisis del impacto del Programa de Compras Gubernamentales de Semilla de Maíz y Frijol”.

Al evento, en el cual se presentó la investigación y posteriormente se realizó un conversatorio, fue invitado el ministro de Agricultura y Ganadería, Lic. Orestes Ortez, quien manifestó que el estudio es un aporte muy importante no solo para el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), sino para todo el país, ya que ayuda a comprender mejor la política pública, encaminada a desarrollar al sector agropecuario del país.

“En el gobierno anterior se inició un esfuerzo para convertir la compra de semilla a productores nacionales en una verdadera política de Estado y fomentar de esta manera la producción de granos básicos, para garantizar la seguridad alimentaria y fortalecer las capacidades de las familias, todo ello enmarcado en el Programa de Agricultura Familiar”, expresó el ministro Ortez durante su participación.

Además, destacó que el MAG a través del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) ha liberado 17 variedades de semilla en granos básicos. Al mismo tiempo señaló que sin hacer ninguna modificación genética, se tiene una semilla de arroz que está produciendo 150 quintales por manzana en el Valle de Zapotitán, y agricultores de Chalatenango ya han logrado cosechar hasta 210 quintales por manzana.

La investigación de estas organizaciones está contribuyendo al debate sobre las compras públicas de semilla certificadas de maíz y frijol, realizadas por el gobierno de El Salvador, a través de los decretos transitorios 198 (dado en el 2013) y el 603 (dado en el 2014), los cuales fueron objeto de fuertes señalamientos por parte del Departamento de Comercio de Estados Unidos y algunos sectores empresariales, sin embargo el estudio señala que el proceso cumplió con los requisitos de transparencia y que los decretos contribuyeron a abrir el mercado a más productores.

El impacto del acompañamiento técnico y empresarial brindado por el MAG a partir del año 2011, en el marco del Plan de Agricultura Familiar (PAF) marcó un giro en la política agrícola del país al reconocer el papel preponderante de la agricultura familiar como una política dinamizadora de la economía local, para la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de la seguridad y soberanía alimentaria.

Los decretos transitorios generaron condiciones para que pequeños productores y cooperativas compitieran en el mecanismo de licitación de compras públicas de semilla de maíz y frijol, pues antes el proceso estaba concentrado en grupo reducido de importadores de semilla.

En el año 2013 el número de proveedores de semilla se amplió a 16; el 91% de la semilla de maíz se compró a productores nacionales ($9,444,513.2) y el 9% se obtuvo de la compra a importadores ($1,091,603.099).

La asistencia técnica brindada por el gobierno, a través del MAG, a los productores de semilla certificada de maíz y frijol permitió incrementar la producción de semilla certificada de maíz pasando de 34,693 quintales en la cosecha 2009-2010 a 92,194 para el periodo 2013-2014, eso significa que la capacidad de producción se triplicó en cinco años.

Desde el 2011, el país ha reducido los volúmenes de importaciones de semilla certificada hasta en un 78% según la investigación. También debe destacarse que se ha incrementado el volumen de producción de maíz y frijol a niveles record en la cosecha 2013-2014, lo que favorece una reserva de alimentos. De 14 millones de quintales de maíz blanco que se produjeron en 204-2005 se pasó a 20.4 millones de quintales en 2012-2013.

En cuanto al empleo, el estudio revela que se generaron 81 mil nuevos empleos en el sector agrícola en la cosecha 2013-2014, y el sector más favorecido son las mujeres agricultoras, quienes ocupan alrededor del 60% en estos nuevos empleos.

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