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Miembros de la Cooperativa Tiburoneros de Alta Mar dentro de lancha en muelle Acajutla.
Con apenas 4 años de trabajar como cooperativa pesquera artesanal marina, el grupo Tiburoneros de Alta Mar, que opera en Acajutla (Sonsonate), ha pasado por rápidas etapas de crecimiento que ya tiene hasta su propia marca de producción para vender directamente en el mercado interno y externo.
Su gran sueño: vender producto pesquero, fresco y procesado, bajo el nombre de “Martín pescador”, nombre que le queda perfecto al grupo de pescadores. Como esa ave azul turquesa, que parece flecha y con buena “puntería” para pescar, así se resume la vida de trabajo de los Tiburoneros de Alta Mar.
Legalmente constituida en marzo de 2006, el grupo de pescadores se formó por un objetivo puntual: “queríamos vender nuestro producto de manera más justa”, recuerda su Presidente, Juan Carlos González, un hombre de 37 años que ha guiado al grupo desde su fundación y entregará la “batuta” hasta el 2012, luego de una reciente reelección.
Con “buen olfato” y sentido de asociatividad, González ha hecho crecer a la cooperativa y comparten los beneficios entre 40 asociados: 36 hombres y 4 mujeres. “Antes, sin ser cooperativa, trabajábamos sin sueño, por vivir el día a día, creyendo que nos iba a caer maná del cielo”, dijo enfático González, tras agregar que después de conversarlo durante algún tiempo con muchos otros pescadores, ese grupo fundador decidió unirse para cambiar el esquema de vida que tenían allá por el 2005.
Y lo han logrado. De manera más justa ahora venden directamente los frutos del mar al mercado nacional y también recogen la pesca de otras personas para consolidar su oferta al proveedor, sean restaurantes o consumidor final. Luego de su legalización, accedieron a fondos estatales con el Fideicomiso de Pesca Responsable (PESCAR), fondo administrado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de CENDEPESCA (Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura), recibiendo entre 2007-2008, la inyección de $36,148, pese a tener aprobado un monto de $37,370.
De ese total, la cooperativa Tiburoneros de Alta Mar han invertido $7,171 en alimentación contingente (alimentos durante emergencia y repartidos entre sus asociados) y $29,033 en un proyecto productivo que les permitió comprar 2 embarcaciones de 25 pies, 3 motores y otros aperos de pesca.
Sin embargo, las gestiones para acceder a fondos estatales les llevó a gestionar más recursos con el Programa de Reconstrucción y Modernización Rural (PREMODER), programa ejecutado por el MAG en asocio con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y lograron adquirir un cuarto frío, mesas de acero inoxidable para procesar el producto que capturan, equipo de procesamiento, oficina de administración, conexión de agua potable, planta de agua residuales, capacitación en gestión empresarial, mercadeo y comercialización.
Pero ¿cuál es la clave del éxito de los Tiburoneros de Alta Mar?. La respuesta parece simple pero es determinante. “Tenemos una idea en común y nos gusta el trabajo colectivo… la organización es la que hace la diferencia”, confesó Juan Carlos González.
Y añade: “es cierto que hemos logrado en poco tiempo, lo que algunos otros no han podido lograr en años, pero tenemos el interés de trabajar, hacer las cosas bien y aprendimos a diseñar proyectos para lograr recursos e inversión”, razonó González, tras comentar que “el trabajo, dedicación, esmero y apoyo entre ellos mismos (pescadores organizados) es lo que verdaderamente hace la diferencia”.
Están en lo cierto… no sólo han sumado la adquisición de un terreno en comodato con la Alcaldia de Acajutla por 30 años y han adquirido capacitaciones y mobiliario de oficina con la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), sino que ahora están trabajando en el lanzamiento de su marca “Martín pescador”, bajo cuya sombrilla quieren exportar filete de dorado y curtir el cuero del mismo pescado para incrementar sus ingresos.
La pesca está cambiando, de la misma manera como está evoluciona esta cooperativa, fiel reflejo de lo que ocurre en las entrañas del sector pesquero y acuícola del país. Antes, la cooperativa de Tiburoneros de Alta Mar se dedicaba a pescar tiburón, ese era su objetivo… ahora pescan dorado, una especie migratoria del Pacífico Oriental que no tiene fronteras…
El dorado no tiene fronteras… busca su ambiente….. de la misma manera como esta cooperativa y el sector pesquero tampoco tiene fronteras y se adapta al ambiente. No en vamos hay 36 mil personas que viven de la pesca y la acuicultura en El Salvador, el más grande grupo de pescadores de toda Centroamérica. |