Para empoderar y capacitar a 3,175 familias agricultoras a que produzcan alimentos alternativos para autoconsumo y les permita suplir sus necesidades alimenticias básicas, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) con el apoyo técnico financiero de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), impulsa el proyecto denominado Asistencia de emergencia para la recuperación de la capacidad productiva y de los medios de vida de pequeños agricultores y agricultoras afectados por la sequía.

Con esta herramienta se busca garantizar su propia seguridad alimentaria y nutricional, disminuir en cierto grado la pobreza y malnutrición de las familias afectadas por la sequía y la falta de productos básicos.

La zona de influencia del programa son pobladores que residen en los departamentos de Cabañas y San Vicente en los municipios de Guacotecti, Victoria, Apastepeque, San Esteban Catarina, San Idelfonso y San Vicente y está enfocado en un 80% para favorecer a mujeres jefas de hogar con hijos menores de edad, así como ancianos.

“Estas familias con la dotación de los materiales e insumos que les proporciona el proyecto del MAG y FAO, se espera que reactiven rápidamente sus sistemas productivos”, dijo el coordinador del proyecto, Carlos Gómez.

Según las metas programas del proyecto los resultados esperados consiste en:

• 2,825 huertos familiares para la producción de hortalizas.

• 150 sistemas de riego por goteo operando.

• 170 sistemas de cosecha de agua instalados.

• 350 módulos de aves establecidos para la producción de huevos.

De acuerdo al técnico de la agencia de extensión del CENTA en Guacotecti, Cabañas, Fabricio Palacios, para la entrega de los insumos y materiales se seleccionaron las familias participantes tomando en cuenta los siguientes criterios:

• Familias de pequeños productores y productoras afectados por la sequía, que han perdido por lo menos el 90 por ciento de producción destinada al autoconsumo.

• Prioridad a las familias que tenga como cabeza de hogar la mujer (madres solteras, viudas).

• Familias de productores y productoras que no han recibido ayuda de otras agencias de cooperación o del Gobierno en el sector agropecuario.

• Las comunidades deben estar consideradas dentro de los municipios indicados en el proyecto.

Formación según incentivo

Después de las entregas realizadas en la agencia de extensión del CENTA Guacotecti, Cabañas; en la comunidad Cutumayo Arriba, ubicada en el municipio de Apastepeque, San Vicente, se llevó a cabo una capacitación a cargo del especialista en sistema de producción de FAO, Eduardo Bonilla, sobre la forma de instalar los sistemas de riego, siembra y período de riego de las plantas a fin de obtener una buena cosecha.

Esta formación es parte de las capacitaciones que reciben las familias atendidas por el proyecto, para fortalecer habilidades y destrezas, en temas como, establecimiento y producción inmediata de hortalizas de ciclo corto, producción de semillas de hortalizas, cosecha de agua lluvia, sistemas de riego por goteo y técnicas básicas de conservación de suelos y agua como: barreras vivas, barreras muertas y manejo de rastrojos. También en el manejo productivo, reproductivo, construcción de instalaciones y profilaxis en aves de corral.

Doña Griselda Calderón, de la comunidad Cutumayo Arriba, del municipio de Apastepeque, San Vicente, es una de las mujeres beneficiadas con el proyecto, quien expresó “uno de los principales problemas de esta comunidad es la falta de agua y con esta ayudita como es la instalación del sistema de cosecha de agua, con capacidad de captación de agua lluvia de 1500 litros, tendremos agua para el quehacer doméstico y para regar las plantitas del huerto que también nos ha instalado el proyecto”.

En un área de 50 metros cuadrados: 5 metros de ancho por 10 de largo, doña Griselda, tiene instalado el huerto donde ha sembrado pepino, ejote, frijol y rábano. Ella espera cosechar 900 pepinos para consumo y parte para comercializar, que un período de 45 días le generaría una utilidad de 90 dólares, vendiendo a 10 centavos cada pepino.

“En la comunidad lo que más sembramos es maíz y frijol para el autoconsumo; ahora con la asistencia brindada por los extensionistas del CENTA de San Vicente, y los insumos y materiales entregados como el sistema de riego, el tinaco, las semillas de pepino, ejote, rábano, y el establecimiento del huerto vamos a diversificar los cultivos y aprovechar mejor la siembra. Antes comprábamos las hortalizas, hoy podemos decir que nosotros las producimos y parte la podemos comercializar”, testimonió un beneficiario.

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