Más de 8,900 familias de 34 municipios del oriente del país fueron beneficiadas con el proyecto “Fortalecimiento de la Agricultura Familiar Aplicando Tecnologías Sostenibles ante el Cambio Climático en El Salvador”, mejor conocido como “CENTA-FANTEL Cambio Climático”. Éste fue implementado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de su Dirección General de Ordenamiento Forestal Cuencas y Riego (DGFCR) y del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA).

Su implementación se llevó a cabo desde hace cuatro años y concluyó este mes de diciembre de 2018, con una inversión total de 5 millones de dólares provenientes de Fondo Especial de los Recursos provenientes de la Privatización de ANTEL (FANTEL).

“Fantel en este periodo de gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén le ha entregado más de 17 millones al sector agropecuario”, detalló el funcionario. Agregó “Vamos a seguir batallando porque el cambio climático va a estar aquí año con año. Tenemos que aprender a producir y aquí se muestra que sí podemos irnos adaptando a esta nueva condición del clima y generando las posibilidades de producir los alimentos de nuestra familia”.

Los 34 municipios en los que se desarrolló este proyecto pertenecen a los departamentos de Usuluán (11), San Miguel (12), Morazán (5) y La Unión (6). De acuerdo con el ministro de Agricultura y Ganadería, Orestes Ortez, se seleccionó la zona oriental del país por estar en la franja del corredor seco.

El proyecto centró su accionar en 3 ejes estratégicos:
• Desarrollar condiciones que contribuyan a la reducción de vulnerabilidad por efectos del cambio climático y protección de sistemas productivos; y a la seguridad alimentaria a través de acciones bajo enfoque de manejo integrado de cuencas.
• Contribuir a mitigar los efectos de la sequía, mediante el fomento de la producción de hortalizas, frutas; y la producción y entrega de semilla de frijol, maíz y sorgo en zonas afectadas por la sequía.
• Apoyar a productores de granos básicos, hortalizas y frutas con el fortalecimiento de sus capacidades en las áreas de asociatividad, comercialización y desarrollo empresarial.

Legado del proyecto

Con este proyecto, además, se destinaron 198 reservorios para la captación de agua acompañados de sistemas de riego, 32 viveros comunales, 420 familias productoras aprendieron a producir sus propias semillas con materiales resistentes a la sequía, lo que permitirá una reserva estratégica de semilla mejorada y certificada adaptada en la zona oriental, un banco de germoplasma instalado en la Agencia de Extensión de la Cañada (La Unión), productores organizados se beneficiaron con macrotúneles, 3,204 silos metálicos de 18 quintales para almacenar granos básicos –de los cuales 200 fueron entregados a productores de la zona de El Mozote-.

Además, surgieron 4 nuevas cooperativas de productores; se establecieron 309,426 metros lineales de acequias de ladera tipo trinchera; 1,623 manzanas intervenidas; 465,600 plantas producidas; 6,458 manzanas establecidas con sistemas agroforestales con especies frutales, maderables y otras. De igual forma se brindó asistencia técnica, y se entregaron incentivos y capacitaciones en manejo agronómico.

El proyecto orientó su accionar en dos grandes apuestas para el establecimiento de viveros comunitarios y agroforestería e implementación de obras de conservación de suelos y captación de agua; y al fomento de la producción de granos básicos, frutas y hortalizas en zonas afectadas por la sequía.

Alonso González, agricultor y beneficiario del proyecto cantón Condadillo, municipio de Estanzuela, explicó que, con el proyecto, en un inició estableció media manzana de esquejes de jocote barón rojo con asocio en maíz y parcelas de mango variedad Panadés, la cual le ha permitido extenderse con otros rubros de producción. De igual modo fue beneficiado con semillas mejoradas de sorgo CENTA RCV y maíz CENTA Pasaquina.

Aseveró que ahora su producción es mejor con la incorporación de las obras de conservación de suelos (acequias) y el establecimiento de las barreras vivas que aprendió a hacer, asimismo, con el reservorio de agua de 90 metros cúbicos que le proporcionaron ahora cosecha agua y la utiliza en sus parcelas de hortalizas.

Con este proyecto las familias productoras de la zona oriental han sido fortalecidas técnicamente, con infraestructuras productivas y tecnologías que contribuyan a la productividad en el corredor seco, y que además continúen los trabajos de mitigación ante los efectos del cambio climático procurando prosperidad y oportunidades en el campo.

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