Su Eminencia Gregorio fue nombrado oficialmente Cardenal en un consistorio público celebrado en el Vaticano por Su Santidad, el Papa Francisco, convirtiéndose en el primer Cardenal en la historia del país.

 El Presidente Salvador Sánchez Cerén se unió hoy a los cientos de feligreses  que se congregaron en la Catedral Metropolitana para participar en la misa de acción de gracias en honor del primer Cardenal del país, Monseñor Gregorio Rosa Chávez.

El mandatario, acompañado por la primera dama, Margarita Villalta de Sánchez, y miembros de su gabinete, compartió el júbilo que embarga a la comunidad católica por el reconocimiento del Papa a un hombre que a lo largo de su carrera episcopal ha estado comprometido con la búsqueda y mantenimiento de la paz y la justicia social.

El Presidente ha dicho que su gobierno reconoce en el nuevo Cardenal a un hombre entregado a las enseñanzas de la iglesia de Jesucristo y quien realizó notables contribuciones al proceso de paz salvadoreño, manteniendo hasta el día de hoy su firme convicción por la defensa y el bienestar de los sectores más vulnerables.

La misa fue oficiada por el Cardenal salvadoreño, quien en la homilía manifestó con humildad que su cargo como purpurado no es de autoridad.

“Sigo siendo obispo auxiliar, colaborador del arzobispo José Luis Escobar, sigo siendo el menor de mis hermanos obispos, pero también un colaborador estrecho del Santo Padre, un miembro de su senado con posibilidad de dar mi opinión sobre distintos temas, por tanto de hablar con él sobre El Salvador”, dijo.

Precisó que para hacer realidad el mensaje del Evangelio el país debe caminar con decisión “siguiendo a Jesús” para lograr las transformaciones necesarias que permitan resolver los principales problemas que lo afectan.

Destacó además las figuras de los arzobispos Monseñor Luis Chávez y González, Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Monseñor  Arturo Rivera y Damas como sólidos pilares de la Iglesia católica salvadoreña.

“Estar aquí esta mañana es mostrarnos al mundo como un pueblo en fiesta, como un pueblo en esperanza,  que despierta del letargo de la pasividad, del miedo y de la cobardía y que decide ponerse en camino y vencer el mal con el bien”, dijo el Cardenal.

Agregó que “un pueblo en camino es invencible, un pueblo en fiesta tiene energía, un pueblo en esperanza hace milagros y ese pueblo somos nosotros”.

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