Entrevista hecha por el periodico digital Contrapunto al ministro de Agricultura y Ganadería, Orestes Ortez, sobre la reactivación de la agricultura y las acciones que ejecutarán el año 2015.

De acuerdo al ministro de Agricultura y Ganadería, Orestes Ortez, la reactivación de la agricultura es fundamental para que exista una sólida seguridad alimentaria. Explicó que el Programa de Agricultura Familiar está encaminado a mejorar la situación de los medianos y pequeños agricultores del país.

De acuerdo al ministro Ortez, hay alrededor de 19 mil productores de café, de estos más de dos mil son grandes productores, el resto son medianos y pequeños, los cuales, en 2015 serán apoyados con una nueva genética, es decir serán apoyados con variedades de plantas resistentes a la roya.

El ministro agregó que para evitar la especulación y volatilidad del precio de los granos básicos, en especial del frijón el MAG está trabajando en coordinación con otras entidades en un sistema de abasto y comercialización de granos básicos para darle estabilidad al mercado de los alimentos.

¿Cuáles son los beneficios y logros alcanzados del Plan de Agricultura Familiar?

El Plan de Agricultura Familiar es una de las políticas más importantes que iniciamos con el primer gobierno del cambio, porque a estas alturas estamos atendiendo a medio millón de agricultores de subsistencia y trabajando con unas 90 mil familias que atendemos directamente a lo largo del país.
Cuando hablamos de este grupo de familias estamos hablando de desarrollar capacidades productivas que pueden mejorar las condiciones de vida y llevarnos por la ruta del desarrollo rural del país.

Para el año 2015, ¿cómo se trabajará con esta estrategia?

Estamos trabajando para 2015 un esfuerzo concentrado en cuatro líneas de trabajo: seguridad alimentaria y producción de alimentos; reactivación de la caficultura nacional; recuperación de la producción de lácteos y la modernización de la ganadería; y el desarrollo de la acuicultura y la pesca.
Paralelamente, estamos trabajando en producir frutales, en apoyar el desarrollo de la producción apícola; exportamos 1,600 toneladas de miel al mundo. Además, este año (2015), vamos a iniciar un proceso muy ambicioso de recuperación ambiental forestal que implica protección de suelos, recuperación de cuencas y de bosques. Adicionalmente, vamos desarrollando la producción de especies menores como aves, crianza de cerdos, conejos y otros.

¿Cómo hará el gobierno para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria si esta no está legislada ni en la Constitución, ya que se ha negado la reforma al Artículo 69 de la Constitución de la República y tampoco existe una Ley de Soberanía Alimentaria?

El gobierno de la República a partir de la mitad del quinquenio anterior creó la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional; independientemente de que la ley o la ratificación a la reforma no exista, la ONU ha declarado que la alimentación y el acceso al agua es un derecho humano fundamental; y el gobierno se adhirió a las directrices voluntarias de la ONU para desarrollar la política en combate al hambre y a la pobreza.
Después de que se creó la política surgió CONASAN; a partir de esa política y recogiendo el sentir de nuestra población en el programa de desarrollo El Salvador Adelante es que la soberanía y la seguridad alimentaria son la plataforma esencial para asegurar la política del buen vivir. No podíamos esperar a que se ratifique la reforma y se aprueba una ley.
El Salvador se merece tener una ley y la ratificación del artículo 69 de la Constitución porque eso vendría a darnos a nosotros los ejecutivos del gobierno mucha más potestad y facultad para intervenir en las decisiones para buscar la soberanía alimentaria.

¿Qué otros proyectos o acciones están encaminadas a mejorar la seguridad alimentaria?

Todo el plan de asistencia a la familia y a los productores se encamina a eso y como resultado a partir del 2012 hemos reducido de manera significativa las importaciones de maíz y el frijol, en arroz todavía enfrentamos un problema de fondo, que es que se importa el 70 por ciento teniendo nosotros posibilidades de producir casi toda la oferta de arroz en el país.
En el caso del frijol en 2012 producimos 2.3 millones; en 2013 dos millones 598 mil; y en este año la expectativa es de 2.7 millones de quintales; la razón de por qué producir frijol es que este es una de las pocas leguminosas gramíneas que contiene unos altos niveles de proteína, no solo es una cuestión del buen gusto que tenemos por el frijol, sino su alto valor nutritivo; las estimaciones que hemos hecho con los expertos del MAG es que El Salvador puede producir arriba de 3 o 3.5 millones de quintales. Estamos trabajando en eso para mantener esta plataforma de autosuficiencia y que importemos solo los niveles marginales para mantener la estabilidad.
Precisamente en el Plan de Quinquenal de Desarrollo, cuando identificamos los ejes del buen vivir, la seguridad alimentaria es uno de los pilares de la política agropecuaria. No puede haber una seguridad alimentaria con soberanía alimentaria en el país sino desarrollamos y recuperamos el sector agropecuario.
El otro componente de nuestro trabajo es el de transformar la asistencia técnica de extensión agronómica y la transferencia de tecnología de los productores, porque este debe tener un propósito: la recuperación el trabajo y la intervención para recuperar los suelos y segundo la mejora genética para recuperar la productividad.
Con la mejora genética hemos avanzado, tenemos cuatro variedades de frijol, que son a mi juicio, únicas en Centroamérica. El Centa Costeño, Centa Pipil, San Andrés, y el Chaparrastique, esas variedades se están produciendo. Son las que nos están dando la suficiencia en la producción nacional.

Para recuperar las zonas afectadas por sequías o inundaciones ¿qué están haciendo?

Estamos recuperando los sistemas de riego en el país. Tenemos unos sistemas de riego que pueden darnos una gran capacidad de elevación porque podemos producir dos o tres cosechas al año sin depender de la estación de lluvia.
Estamos desarrollando toda una estrategia de agricultura en el corredor seco. Tenemos 104 municipios en corredor seco, es decir, ya impactados severamente por el cambio climático, en esa área perdimos cultivos por 3.6 millones de quintales de maíz blanco, este año. Hay que generar un nuevo modelo de producción en esta zona.
Actualmente estamos comprando los sistemas de riego móviles para ir apoyando en el corredor seco y también asegurar que los impactos de la seguía sean menores posibles.

¿Para poder reactivar al agro en El Salvador se necesita tener también el recurso humano necesario, como harán ustedes para incentivar o hacer llamativo el trabajo agrícola en el país?

Nosotros visualizamos en esto dos momentos: lo primero es elevar los niveles de productividad y utilizar las herramientas tecnológicas en la producción; eso será atractivo porque es duro para un joven que mira a su padre encorvado para sacar 12 quintales de frijol, en una temporada de frijol y que cuando sale al mercado le dan 25 dólares en lugar de 40 o 50. Si nosotros duplicamos o triplicamos esa capacidad agrícola y además no solo la cosecha en una estación, sino en la otra, él obtiene unos volúmenes de producción que le permiten la rentabilidad en ese trabajo. Esa es una de las primeras líneas que se están impulsando de atracción.
Y el otro es un aspecto estructural más complejo porque es el de los salarios del campo y estos son realmente bajos; entonces es lógico que los jóvenes que ahora tienen acceso a la información y mejores formaciones, y que tienen derecho a vivir mejor busquen en otros sitios las oportunidades. Por otro lado esta situación de escases de jóvenes ha hecho que más mujeres se estén involucrando en la producción agrícola, esto es un tema que es nuevo en la sociología del país. Por esto y más es que tenemos un gran reto como país y es volver a hacer que el campo sea atractivo para nuestros jóvenes.

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