Las prácticas agroecológicas en fincas agropecuarias conllevan al desarrollo agrícola sostenible y lograr objetivos como conservación de los recursos naturales, niveles continuos de producción, potenciar el autoconsumo, generación de ingresos, disminución del uso de agroquímicos y adaptación al cambio climático, entre otras ventajas.

La experiencia exitosa que ha tenido Edwin Navarrete con la implementación de este sistema productivo en la finca Agroecológica Piedra Esmeralda, ubicada Zapotitán, municipio de Ciudad Arce, en La Libertad, fue conocida por el viceministro de Agricultura y Ganadería, Hugo Flores y representantes de asociaciones de productores sin fines de lucro.

En la jornada demostrativa Edwin mostró a los funcionarios el uso y manejo eficiente del agua y del suelo, así como la utilización de materiales orgánicos para la producción de frutales, hortalizas y pecuaria.

La gira de trabajo fue un espacio donde los participantes conocieron la práctica sobre la utilización de humus de lombriz para el mejoramiento de la fertilidad de los suelos y la técnica de acodo, que consiste en raspar una rama joven, para luego ser rociada con hormonas, formadores de raíces y musgo húmedo, al generar raíces se corta la rama y se trasplanta, entre otros métodos para enriquecer los nutrientes del suelo.

Edwin en tres cuartos de manzana, ha sembrado árboles frutales, hierbas aromáticas, tubérculos y verduras; se dedica a la crianza de tilapia, cabras, pelibuey, cerdos, conejos, gallinas, patos y abejas. Asimismo, posee un banco de semillas de todas las especies que ahí se cultivan.

Como parte de su testimonio, Navarrete explicó al viceministro Flores que lo cultivado en su terreno le sirve para la alimentación de su grupo familiar, para comercializar y contar con alimentos en época de escasez o de difícil producción. Además, comentó que elabora productos orgánicos como mermeladas de frutas, encurtidos, miel de abeja, vinos, café, vinagres y carnes salmueradas, entre otros productos.

Para el viceministro Hugo Flores, la producción orgánica en El Salvador es parte de la estrategia de diversificación del sector agropecuario, tomando en cuenta que a nivel mundial los cultivos producidos orgánicamente tienen alta demanda, como también bondades en cuanto a la nutrición de las familias salvadoreñas y es un modelo de producción de adaptación al cambio climático.

El Viceministro se mostró muy optimista por el avance que ha tenido el productor y expresó “la finca es una vitrina de enseñanza y la amplia experiencia de don Edwin puede ser aprovechada por otros productores para conseguir eficiencia en la producción en armonía con el medio ambiente”.

 

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