El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) recuerda a los apicultores que en las extracciones de miel deben cumplir con las Buenas Prácticas Apícolas para poder garantizar una producción inocua y de excelente calidad; en ese sentido, se recomienda hacer una visita previa al apiario, con el objetivo de realizar una prueba de campo en la que se verifique la humedad de la miel, cuyo nivel óptimo es entre el 17 % al 19 % de humedad, máximo.

Si se garantiza el nivel de humedad óptimo, el apicultor obtendrá una cosecha de la calidad para la comercialización. Además, es necesario revisar que todos los equipos para la extracción estén listos y en buenas condiciones.

Es importante que la centrífuga, banco desoperculador, embudo, filtro, cuchillo desoperculador y demás utensilios sean lavados antes y después de cada extracción, para no contaminar o bajar la calidad de la cosecha. “Deben asegurarse de que estén completamente limpios y fabricados de materiales aptos para su usousarlos en el procesamiento de alimentos”, dijo Alex Magaña, encargado de la Unidad Apícola de la Dirección General de Ganadería (DGG).

Asimismo, los apicultores deben usar una tienda de cosecha para garantizar el aislamiento con el medio y así reducir los riesgos de contaminación; esta tienda debe limpiarse antes de usarla.  Cosechar la miel al aire libre incrementa la mortalidad de las abejas y expone el producto a la contaminación.

De acuerdo con Magaña, el filtrado de la miel es sumamente importante y debe hacerse en el momento de la extracción, no después. Toda la suciedad natural de la miel (cera o abejas), afecta los parámetros de calidad de la miel; por ello, es importante que la filtración se realice durante la extracción.

Al realizar la cosecha se deben aplicar los lineamientos básicos de higiene por parte de los apicultores; por ello, cada apicultor debe llevar limpios su traje y demás prendas de protección; en el lugar de la extracción debe colocarse una estación para el lavado de manos: agua potable, jabón líquido y alcohol en gel.

Para la manipulación directa de la miel los apicultores deben usar ropa limpia, uñas de las manos limpias, cortas y sin maquillaje; asimismo no debe portar pulseras, relojes, anillos, aretes o cualquier accesorio que pudiera poner en riesgo la calidad de miel.

Magaña recuerda a los apicultores que para garantizar la trazabilidad, deben colocar una etiqueta en los depósitos con miel, donde se detalle el Código Único de Apicultor (CUA), la fecha de cosecha y la ubicación del apiario.

En este sentido, es importante recordar que cada apiario debe estar identificado por nombre o por código, el código puede estructurarse con el CUA más un número correlativo, por ejemplo:

  • CUA: 02601
  • Número de apiario: 01
  • CÓDIGO DE APIARIO 0260101

Además, para poder registrar la productividad de cada apiario, debe llevar el registro de la cantidad de miel que cosecha, detallando cuántas colmenas conforman el apiario a la fecha de extracción.

Es importante recordar que los depósitos con miel deben ser almacenados en un local limpio, seco y ventilado, protegido de la luz solar directa.

El MAG, a través de la Unidad de Inocuidad de Productos Apícolas, de la División de Productos de Origen Animal (DIPOA) de la DGG,  tiene a disposición diversas capacitaciones técnicas dirigidas a productores y operarios de plantas procesadoras apícolas: enfermedades y plagas de las abejas, Buenas Prácticas Apícolas, Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), Procedimientos Operativos Estandarizados de Saneamiento (POES), trazabilidad en la producción de miel de abeja, y otros temas sobre la producción apícola.

Para mayor información o para solicitar asistencia técnica, los apicultores pueden llamar al 2210-1763 de la Dirección General de Ganadería.

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