El proyecto Rescate Animal facilitará que familias adopten perros y gatos en estado de abandono, un plan que demuestra que el Gobierno está comprometido con la protección y el bienestar de los animales de compañía.

Poppy es una perrita que había sido abandonada en el Parque Recreativo Amapulapa, San Vicente. Padecía de una enfermedad de la piel y estaba falta de vitaminas; la perrita se logró recuperar en el seno de una familia que la adoptó hace dos meses. El amor y la atención que esta familia le dio desde el primer día la han transformado en una mascota feliz y juguetona.Se espera que la historia de Poppy se repita gracias al proyecto Rescate Animal que implementan el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de su Unidad de Bienestar Animal, y el Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU).

La familia adoptiva está conformada por Ámbar Fiorella Chávez, su hija y su esposo. Viven en una residencial capitalina y son los responsables de que la nueva integrante del grupo familiar tenga un hogar digno, con un espacio adecuado, actividades al aire libre, atención veterinaria y, sobre todo, mucho amor.

“Como padres nos sentimos felices de haber cumplido un sueño de nuestra hija. Esta oportunidad nos ha dejado una enseñanza aún más profunda e importante; porque, aparte de los valores inculcados en la familia, nosotros le hemos enseñado a nuestra hija a tener conciencia del cuido de los animales, que son seres vivos, tienen emociones y generan cambios trascendentales en un hogar. Asimismo, creemos que hemos inculcado el valor de la responsabilidad, ya que adoptar a una mascota es un acto de responsabilidad y de compromiso”, expresó con emotividad Fiorella Chávez.

Fiorella cuenta que cuando alguien de la familia ha salido y regresa a casa, Poppy lo recibe muy contenta; otra muestra de felicidad es que siempre juguetea y corre de un lugar a otro.Mancha, perrita adoptada gracias al proyecto Rescate Animal

Mancha es una perrita adoptada gracias al proyecto Rescate Animal. Ella ha encontrado un hogar cálido en la casa de Beatriz Alfaro, una joven que le ha brindado todas las atenciones desde el momento en que le aceptaron la adopción.

“Ha sido una experiencia bien bonita, porque cuando llego a casa y abro la puerta sale bien emocionada moviendo la colita a recibirme. Adoptarlos es una responsabilidad que uno adquiere por los cuidados que deben tener”, aseguró Alfaro.

Para adoptar a Mancha, Beatriz Alfaro debió llenar un formulario donde detalló sus datos personales y donde aceptó el compromiso de ser responsable de los cuidados de la mascota. “Manchita”, como la llama su dueña, fue encontrada deambulando en el parque recreativo Apulo, en Ilopango.

“Déjenme decirles que los animales abandonados o maltratados vienen con dolor y desconfianza en la mirada; nuestro deber es volver a hacerle creer en el amor de los humanos y darle una nueva oportunidad a un gran amigo que nunca te va a defraudar”, manifestó la dueña de Poppy, Fiorella Chávez.

Ambas agradecieron al ISTU y al Ministro de Agricultura y Ganadería, Pablo Anliker, por la importante labor que realizan para el bienestar animal en el país. Asimismo, invitó a quienes decidan tener una mascota a que no la compren, sino que la adopten de forma responsable y comprometida.

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